miércoles, 29 de abril de 2015

Esquizofrenia y estrógenos

La esquizofrenia es una enfermedad compleja tratándose por los departamentos de salud mental. Los expertos en este área no están seguros de cual es la causa concreta de la enfermedad pero si se inclinan por un papel crucial de los genes.
Su incidencia es igual entre hombres y mujeres, comenzando a aparecer los síntomas en los años de la adolescencia o principios de la edad adulta, aunque pueda empezar a etapas más tardías. Como diferencia general entre géneros en las mujeres suele desarrollarse de forma más tardía; y entre edades en los niños suele desarrollarse después de los cinco años y es difícil de detectar y no confundirse con otras patologías como el autismo.
En los últimos años investigadores australianos hablaron sobre la eficacia de añadir parches de estrógenos al tratamiento antipsicótico convencional de la esquizofrenia en mujeres. Este estudio surgió de la evidencia de que los trastornos de esquizofrenia se agrababan con la menopausia por lo que se realizó un ensayo clínico para poder evaluarlo.
Los estrógenos son hormonas del grupo de las esteroideas y constituyen la principal hormona femenina. Entre los mayores inconvenientes de administrar estrógenos como tratamiento médico es que su uso aumenta el riesgo de desarrollar el cáncer del endometrio, aumentando el factor de riesgo cuanto más continuado es su uso.

Ante estos datos nos hemos preguntado que fiabilidad podría tener este estudio y para ello lo más acertado ha sido consultar la Biblioteca Cochrane. Las conclusiones que nos aporta son totalmente contrarias a la primera noticia , es decir, los resultados de los estudios no muestran una mejoría significativa como para considerarlo provocado por el tratamiento con estrógenos. Además se indica la necesidad de conocer estudios aun no publicados hasta la fecha para evaluar la necesidad de próximos ensayos o abandonar el tema.

lunes, 27 de abril de 2015

LA RELAXINA

La relaxina es una hormona gonadal y tiene una estructura similar a la de la insulina. Es producida por el cuerpo lúteo y la placenta en el embarazo.
Se cree que la relaxina ayuda a preparar el área del pubis y la matriz para preparar el parto.
Funciona relajando los ligamentos del cuerpo, haciéndolos más elásticos.


La relaxina afecta en especial a los ligamentos de la columna lumbar y la pelvis que son los implicados en el parto, pero también al resto del esqueleto. Las articulaciones se vuelven hipermóviles, con un pequeño esfuerzo se mueven más allá de su rango normal, lo que provoca que la embarazada esté menos estable y sea más propensa a sufrir contracturas o estiramientos en algún músculo; sobre todo los de la pelvis, la parte baja de la espalda y las rodillas. En esas articulaciones se puede producir también dislocación articular.

Se pueden tomar algunas precauciones para no lesionarse como levantar peso despacio y flexionando las rodillas. Si se realiza algún ejercicio, hacer estiramientos previos y no realizar movimientos bruscos. Al principio del segundo trimestre, debido al aumento de producción de relaxina y al final del tercer trimestre por el aumento de peso, se pueden notar molestias e incluso dolor en la zona lumbar y la pélvica. Para el dolor se puede utilizar calor, pero es algo que se debe consultar con el médico. Adoptar una postura correcta tanto al sentarte como en los movimientos de la vida cotidiana, subir y bajar del coche, planchar, etc. también ayuda a evitar el dolor. Lo mejor en cualquier caso es consultar con tu ginecólogo y seguir su consejo.

También, durante el embarazo, los riñones sufren hipertrofia glomerular y aumentan su volumen intravascular y el flujo por el sistema colector. Además, se desarrolla una vasodilatación periférica, con la consecuente reducción de la presión arterial, y el gasto cardíaco aumenta hasta alcanzar un máximo en la vigesimocuarta semana de embarazo.
Sin embargo, también se ha descubierto la expresión de esta hormona y sus receptores en los vasos sanguíneos, lo que sugiere un efecto autocrino o paracrino a nivel vascular. 


Efecto antifibrótico de la relaxina
La relaxina posee propiedades inhibitorias sobre la síntesis de colágeno y de matriz extracelular en general, como se demostró en diversos modelos celulares. Como resultado de este fenómeno, la hormona puede inhibir la fibrosis pulmonar, miocárdica o renal. Además, decrece la formación de colágeno fibrilar y aumenta la actividad de algunas colagenasas.

La relaxina en el tejido óseo
La actividad osteoclástica también está sujeta a la relaxina, que puede tener un papel en la homeostasis ósea y la aparición de metástasis esqueléticas. Los osteoclastos expresan receptores de relaxina, y una mutación en sus variantes puede predisponer a una reducción en la masa ósea u osteoporosis franca. Por otro lado, la hormona se relaciona con el crecimiento, la diferenciación y la agresividad de tumores que suelen causar metástasis óseas, como los cánceres de próstata, mama y tiroides, y el mieloma.

Bloqueo de receptores de relaxina como terapia antineoplásica
Las pruebas moleculares de ciertos modelos experimentales sugieren que la relaxina es un factor antiapoptótico potencialmente relacionado con el cáncer de próstata y de mama. En humanos, la hormona parece impactar en el desarrollo del cáncer de tiroides y próstata, ya que sus niveles elevados se relacionan con alta invasividad y agresividad tumoral y puede ser producida por las mismas células neoplásicas invasoras. Estos conceptos han llevado a la teoría de que el bloqueo de los receptores de relaxina mediante análogos antagonistas puede incidir negativamente en el crecimiento de las neoplasias malignas.