domingo, 22 de marzo de 2015

EPO-DOPAJE


El papel principal de los riñones es el control del equilibrio interno de agua y electrolitos en el cuerpo y la regulación del equilibrio ácido-base de la sangre. Además, el riñón es un importante secretor de hormonas entre las que encontramos:
  • Renina, activa el sistema de renina-angiotensina-aldosterona.
  • Calcitrol, metabolito de la vitamina D3.
  • Eritropoyetina, estimuladora de la producción de eritrocitos por la médula osea.
Hablar de eritropoyetina o EPO,en deportes como el ciclismo, es igual a hablar de dopaje y se relaciona con casos tan conocidos como "la operación puerto" donde se destapo una trama de dopaje internacional implicando a decenas de deportistas. La EPO se produce en los riñones para que estos puedan al mismo tiempo regular el número de hematíes circulantes y el volumen del líquido extracelular y del plasma sanguíneo.

La producción natural de EPO por el organismo varía pudiendo aumentarse su producción ante una anemia, o por el contrario disminuir ante transfusiones o policitemia (trastorno de la médula ósea caracterizado por una producción excesiva de eritrocitos).

La EPO humana recombinada producida artificialmente usando la recombinación del ADN, se obtuvo a mediados de los ochenta, consiguiendo esta hormona artificial, los mismos efectos que la natural en el organismo.

Los efectos que persiguen los deportistas "demasiado ambiciosos" son la mejora significativa de entre un 5 a un 10% del consumo máximo de oxígeno, disminución del tiempo de agotamiento durante el ejercicio de intensidad máxima y mejor adaptación cardiovascular durante el ejercicio de intensidad media, es decir, disminución de la frecuencia cardíaca. Estos resultados se pueden observar con la administración de pequeñas dosis de EPO humana recombinada a las pocas semanas, por lo que la administración de esta hormona sintética favorece el rendimiento deportivo sobre todo en aquellas modalidades de larga duración.

Como todo avance médico, el tratamiento con EPO fue concebido para el tratamiento de pacientes con anemias graves como, tales como, enfermos con insuficiencia renal, SIDA o cáncer. Los deportistas que deciden usar este tratamiento deben saber que tiene una serie de efectos secundarios al ser administrado sobre un paciente sano, como pueden ser:

  • favorecer el desarrollo de hipertensión arterial, siendo esta uno de los principales riesgos de desarrollo de una enfermedad cardiovascular.
  • Aumento de trombosis y accidentes cerebrovasculares si el hematocrito en reposo supera el 55%. Estos valores elevados en las personas que usan EPO se mantienen durante más tiempo que si se realizara una transfusión.
  • anemia aplásica por la producción por parte del organismo de anticuerpos antiEPO, tras la administración de EPO por vía subcutanea. Los pacientes que desarrollan esta enfermedad se caracterizan por una anemia severa resistente al tratamiento por EPO y con necesidad de transfusiones reiteradas y continuas.
  • Excesiva acumulación de hierro en los órganos, ya que el tratamiento con EPO debe acompañarse de hierro para que se puedan producir los nuevos eritrocitos.

A largo plazo, no existen estudios de la evolución de los pacientes tratados con EPO ya que su aparición es relativamente cercana en el tiempo. Pero con los esbozos que hemos mencionado anteriormente ningún "deportista" que se precie como tal, debería utilizar este tratamiento, sino es por su salud, que sea por deportividad.

domingo, 15 de marzo de 2015

TIROIDES E INSUFICIENCIA CARDÍACA

              La enfermedad coronaria es la principal causa de insuficiencia cardíaca (IC). Las hormonas tiroideas (HT) juegan un papel importante por sus efectos sobre la contracción y relajación del corazón. Existen estudios experimentales que revelan que las HT están implicadas en el mantenimiento de la estructura cardíaca, así como de su rendimiento funcional. También se ha comprobado que los trastornos de la función de la glándula tiroides causan un agravamiento de la función cardíaca más acusado en pacientes con IC.


Las HT influyen en la función sistólica y diastólica, así como en la función contráctil del ventrículo que se modifica por los cambios hemodinámicos asociados a los efectos de las HT sobre el tono vascular periférico. La homeostasis de la HT contribuye al mantenimiento de un equilibrio correcto del trabajo cardíaco.

La glándula tiroidea produce, principalmente, prohormona T4 y muy poca cantidad de T3, proviniendo la mayor cantidad de esta de la conversión de la T4 en los tejidos periféricos. La desionización de la T4 es sumamente importante ya que sólo la T3 es biológicamente activa. Los niveles de T3 activa en el corazón obedecen a dos factores la biodisponibilidad de la misma y su destrucción.

El hipotiroidismo y el hipertiroidismo pueden causar daños en el corazón e, incluso, desembocar en una IC. La importancia de los estudios bioquímicos hormonales radica en la diferencia que existe entre el daño producido por un hipotiroidismo que puede asociarse con hipercolesterolemia y atoresclerosis (forma más común de la arteriosclerosis) induciendo fibrosis cardíacas por la estimulación de los fibroblastos, y por el hipertiroidismo que serían los opuestos.

El hipotiroidismo subclínico (HSC) se caracteriza por un aumento de la TSH (hormona estimulante de la tiroides) en concentraciones séricas normales. Los últimos estudios indican que este es un factor de riesgo importante para el desarrollo de una IC.

El corazón se muestra muy vulnerable a los niveles bajos de T3 por la imposibilidad de generarla el mismo a partir de T4, siendo los niveles bajos de T3 característicos de diferentes trastornos cardíacos incluido el infarto de miocardio y la IC. Estos niveles bajos pueden afectar a la función sistólica y diastólica, prolongar el potencial de acción y producir arritmias. En los sujetos que a mayores de la disminución de la T3 padecen hipotiroidismo se reduce el consumo cardíaco de oxígeno y la eficiencia energética del corazón.

Con los estudios disponibles hasta la fecha podemos hacer una relación directa fisiopatogénica entre el HSC o los transtornos en la conversión de T4 en T3 y la evolución de la IC.

jueves, 12 de marzo de 2015

Catecolaminas y Tirosina, una buena combinación.


Catecolaminas y Tirosina, una buena combinación


Las catecolaminas o aminohormonas son neurotransmisores que se vierten al torrente sanguíneo. Dentro de este grupo encontramos: la adrenalina, la noradrenalina y la dopamina, las cuales son sintetizadas a partir del aminoácido tirosina.
Su estructura esta compuesta por un grupo catecol y un grupo amino.


 













Las catecolaminas se producen en las glandulas suprarrenales o bien en las terminaciones nerviosas, gracias al aminoácido “Tirosina” que es la fuente de energía para las neuronas catecolaminérgicas.
















 


La tirosina es un aminoácido que se encuentra en alimentos ricos en proteínas, como carne, pescado, huevos, pollo....

Una vez comprendida la estructura de las catecolaminas, vamos a aclarar porque son tan importantes para las personas y cómo influyen en su estado de ánimo y en la vida en general.

La tirosina tiene un efecto antiestrés, antidepresivo y revitalizante. También aumenta la sensación de bienestar, puesto que es un componente de las encefalinas, de efecto similar al de las endorfinas.
Si esto lo trasladamos a la vida diaria nos ayuda a que tengamos los niveles de catecolaminas correctos o más bien altos y así poder estar activos, con vitalidad, descansados evitando la apatía, las depresiones y la fatiga continua, produciendo una auto-estimulación del organismo.


¿Cómo podemos controlar nuestros niveles de catecolaminas?
 
La respuesta es muy sencilla y esta al alcance de todos, sin necesidad de recurrir a un experto. Vasta con añadir o aumentar la cantidad de algunas sustancias o alimentos que de normal están incluidos en nuestra dieta como por ejemplo, café, chocolate, azúcar, tabaco, alcohol...
En el caso de las personas adictas a las drogas, en cantidades mucho mayores a las que necesitaríamos el resto, también se incluirían, la cocaína, la marihuana, las anfetaminas.... que les causarían el mismo efecto.
En el caso de que esto no fuese suficiente, administrando de forma externa el aminoácido “L-tirosina”, sería suficiente para poder alcanzar el nivel suficiente de catecolaminas.

¿Cúales son las causas por las que bajan los niveles de catecolaminas?

Además de la predisposición genética, existen otras causas como las siguientes:

Estrés
 
El estrés excesivo puede hacer que tus niveles de catecolaminas, después de mantenerse altos durante mucho tiempo, se agoten y caigan. Las catecolaminas necesarias para combatir el estrés se producen en las glándulas adrenales, las cuales pueden acabar agotándose tras producirlas en exceso.

Deficiencias alimenticias
 
Si no tomas suficientes proteínas, tu cuerpo no podrá fabricar las catecolaminas que necesita. Las dietas altas en carbohidratos y dulces producen una mayor liberación de insulina que, a su vez, saca los aminoácidos de tu sangre para llevarlos a tus músculos, por lo que llegan menos a tu cerebro. Debes hacer una alimentación rica en proteínas de origen animal. Las proteínas de origen vegetal tienen cantidades mucho más bajas de tirosina, y la soja, que a menudo consumen los vegetarianos, tiende a inhibir la conversión de tirosina en catecolaminas.

Disfunción de la glándula tiroides

La tiroides regula la acción metabólica de cada célula de tu cuerpo, por lo que las hormonas que la forman son importantes para la absorción de aminoácidos en tu aparato digestivo. En el cerebro, estas hormonas dirigen la conversión de tirosina en catecolaminas. La falta de estas hormonas produce apatía física, emocional y mental y a menudo ganancia de peso, manos y pies fríos, fatiga y depresión. 
  

Esta claro que las Catecolaminas son muy importantes para las personas, pero como todo, cuando los niveles son adecuados sus funciones pueden fallar y producir disfunciones o alteraciones en las funciones motrices de la persona.
Las consecuencias que se conocen debido al mal funcionamiento de estas son graves. Por ejemplo en el caso de las disfunciones en las vías catecolaminérgicas son trastornos bipolares y esquizofrenia, mientras que en las motrices, la dopamina está implicada en la enfermedad del Parkinson.