jueves, 12 de marzo de 2015

Catecolaminas y Tirosina, una buena combinación.


Catecolaminas y Tirosina, una buena combinación


Las catecolaminas o aminohormonas son neurotransmisores que se vierten al torrente sanguíneo. Dentro de este grupo encontramos: la adrenalina, la noradrenalina y la dopamina, las cuales son sintetizadas a partir del aminoácido tirosina.
Su estructura esta compuesta por un grupo catecol y un grupo amino.


 













Las catecolaminas se producen en las glandulas suprarrenales o bien en las terminaciones nerviosas, gracias al aminoácido “Tirosina” que es la fuente de energía para las neuronas catecolaminérgicas.
















 


La tirosina es un aminoácido que se encuentra en alimentos ricos en proteínas, como carne, pescado, huevos, pollo....

Una vez comprendida la estructura de las catecolaminas, vamos a aclarar porque son tan importantes para las personas y cómo influyen en su estado de ánimo y en la vida en general.

La tirosina tiene un efecto antiestrés, antidepresivo y revitalizante. También aumenta la sensación de bienestar, puesto que es un componente de las encefalinas, de efecto similar al de las endorfinas.
Si esto lo trasladamos a la vida diaria nos ayuda a que tengamos los niveles de catecolaminas correctos o más bien altos y así poder estar activos, con vitalidad, descansados evitando la apatía, las depresiones y la fatiga continua, produciendo una auto-estimulación del organismo.


¿Cómo podemos controlar nuestros niveles de catecolaminas?
 
La respuesta es muy sencilla y esta al alcance de todos, sin necesidad de recurrir a un experto. Vasta con añadir o aumentar la cantidad de algunas sustancias o alimentos que de normal están incluidos en nuestra dieta como por ejemplo, café, chocolate, azúcar, tabaco, alcohol...
En el caso de las personas adictas a las drogas, en cantidades mucho mayores a las que necesitaríamos el resto, también se incluirían, la cocaína, la marihuana, las anfetaminas.... que les causarían el mismo efecto.
En el caso de que esto no fuese suficiente, administrando de forma externa el aminoácido “L-tirosina”, sería suficiente para poder alcanzar el nivel suficiente de catecolaminas.

¿Cúales son las causas por las que bajan los niveles de catecolaminas?

Además de la predisposición genética, existen otras causas como las siguientes:

Estrés
 
El estrés excesivo puede hacer que tus niveles de catecolaminas, después de mantenerse altos durante mucho tiempo, se agoten y caigan. Las catecolaminas necesarias para combatir el estrés se producen en las glándulas adrenales, las cuales pueden acabar agotándose tras producirlas en exceso.

Deficiencias alimenticias
 
Si no tomas suficientes proteínas, tu cuerpo no podrá fabricar las catecolaminas que necesita. Las dietas altas en carbohidratos y dulces producen una mayor liberación de insulina que, a su vez, saca los aminoácidos de tu sangre para llevarlos a tus músculos, por lo que llegan menos a tu cerebro. Debes hacer una alimentación rica en proteínas de origen animal. Las proteínas de origen vegetal tienen cantidades mucho más bajas de tirosina, y la soja, que a menudo consumen los vegetarianos, tiende a inhibir la conversión de tirosina en catecolaminas.

Disfunción de la glándula tiroides

La tiroides regula la acción metabólica de cada célula de tu cuerpo, por lo que las hormonas que la forman son importantes para la absorción de aminoácidos en tu aparato digestivo. En el cerebro, estas hormonas dirigen la conversión de tirosina en catecolaminas. La falta de estas hormonas produce apatía física, emocional y mental y a menudo ganancia de peso, manos y pies fríos, fatiga y depresión. 
  

Esta claro que las Catecolaminas son muy importantes para las personas, pero como todo, cuando los niveles son adecuados sus funciones pueden fallar y producir disfunciones o alteraciones en las funciones motrices de la persona.
Las consecuencias que se conocen debido al mal funcionamiento de estas son graves. Por ejemplo en el caso de las disfunciones en las vías catecolaminérgicas son trastornos bipolares y esquizofrenia, mientras que en las motrices, la dopamina está implicada en la enfermedad del Parkinson.


lunes, 9 de marzo de 2015

Exceso o defecto de hormonas tiroideas. Hipertiroidismo e hipotiroidismo.

GLÁNDULA TIROIDEA

El tiroides es una glándula endocrina con forma de mariposa situada en el cuello, encima de la clavícula, que libera al riego sanguíneo las hormonas tiroideas, tiroxina o tetrayodotironina (T4y triyodotironina (T3). Es el principal regulador del metabolismo.




Tiroxina

       
Triyodotironina

La secreción de las diferentes glándulas de nuestro cuerpo siempre se debe encontrar dentro de unos determinados parámetros, siendo tanto el exceso como el defecto algo patológico y perjudicial para nuestro organismo.

HIPERTIROIDISMO

El hipertiroidismo se produce por un exceso de hormonas tiroideas en nuestro organismo, lo cual significa que la hormona tiroidea esta muy activa. Es una enfermedad más frecuente en mujeres.

La enfermedad de Graves es la principal causa que provoca hipertiroidismo y se caracteriza por la superabundancia de anticuerpos en la sangre que da lugar a un crecimiento excesivo de la glándula tiroidea y como consecuencia una mayor producción de hormonas. La formación de pequeños bultos en la glándula que aumenta su actividad, conocido como bocio tóxico nodular o multinodular, y la tiroiditis, aumento de la actividad del tiroides debido a una infección viral o enfermedad inmune, también son causas de esta enfermedad.

Los síntomas del hipertiroidismo se manifiestan poco a poco en nuestro cuerpo pudiéndose confundir al inicio de la enfermedad con los signos producidos por el estrés o nerviosismo ya que lo que se produce es una aceleración de todo nuestro metabolismo. El paciente presentará nerviosismo, irritabilidad, un aumento de la sudoración, palpitaciones, temblores en las manos, ansiedad, dificultad para dormir, adelgazamiento de la piel, cabello fino y quebradizo y debilidad muscular.

El médico lo puede detectar fácilmente con un simple examen de palpación para comprobar si la glándula aumento su tamaño además de piel húmeda y suave, temblores en los dedos, aumento de los reflejos y ciertas anomalías en los ojos. Se demostrará con una prueba clínica que detectará el exceso de hormonas.

El hipertiroidismo se puede tratar de maneras diferentes dependiendo de la edad, el tipo, la severidad, etc. Los agentes antitiroideos inhiben la producción de hormonas tiroideas por parte del tiroides, el yodo radiactivo destruye o daña las células tiroideas aprovechando su mecanismo de captación de yodo para la formación de las hormonas, la cirugía consiste en la extracción de una parte o la totalidad de la glándula y los betabloqueantes que son compatibles con cualquiera de los anteriores tratamientos y obstruyen la acción de la hormona tiroidea en nuestro cuerpo. Tanto el yodo radiactivo como la cirugía pueden dar lugar a hipotiroidismo.

Después de una cirugía con extirpación completa de la glándula tiroidea el paciente se verá obligado a tomar durante toda su vida píldoras de tiroxina sintética ya que es una hormona necesaria para muchos de nuestros procesos metabólicos que ya no se producirá en nuestro cuerpo.

HIPOTIROIDISMO

El hipotiroidismo se produce cuando la glándula tiroidea no es capaz de sintetizar las suficientes hormonas para mantener el cuerpo funcionando de forma normal, lo que quiere decir que tienen una baja actividad.

Existen una gran diversidad de causas que provocan esta patología: enfermedad autoinmune, nuestro sistema inmune reacciona ante las células tiroideas como si fueran elementos extraños; extracción de una parte o la totalidad de la glándula por parte de la cirugía; tratamiento radiactivo utilizado para la curación de otras enfermedades; hipotiroidismo congénito, algunos niños nacen sin el tiroides o con ella solo parcialmente desarrollada; tiroiditis, causada por un ataque autoinmune o enfermedad viral que provoca una liberación excesiva de hormonas tiroideas (hipertiroidismo) seguidos de períodos en la que la glándula es hipoactiva; medicamentos que pueden impedir la producción de hormonas por parte de la glándula; daño de la hipófisis, quien le indica la tiroides cuantas hormonas debe liberar al riego sanguíneo, y trastornos inflamatorios raros de la tiroides por depósito de sustancias anormales en la tiroides.

Los síntomas más frecuentes son percepción de frío y fatiga fácilmente, piel reseca, tendencia a olvidar cosas, depresión y estreñimiento. Son causados por un funcionamiento metabólico lento debido a la ausencia de las suficientes hormonas. Al enfermedad se confirma mediante una prueba de sangre.

El hipotiroidismo no se puede curar, pero se puede controlar casi por completo. Se puede tratar mediante el reemplazo de la tiroxina mediante píldoras de tiroxina sintética que contienen hormonas iguales a la T4.


sábado, 7 de marzo de 2015

Cambios hormonales con el envejecimiento


El sistema endocrino es el encargado de la producción hormonal, estas son secretadas al torrente sanguíneo y utilizadas para controlar los órganos destinatarios, solas o conjuntamente con sus propios mecanismos de control interno.

El envejecimiento va acompañado de cambios naturales que pueden variar entre una producción diferente del volumen hormonal hasta una desensibilización de los tejidos controlados por estas. También puede variar la metabolización de las hormonas haciéndose más lenta.


La producción de hormonas por el hipotálamo no sufre variaciones apreciables con el envejecimiento, pero si puede variar la respuesta que provocan estas en los órganos endocrinos.

La hipófisis responde a una parábola de crecimiento cuyo tamaño máximo se encuentra en la mediana edad. La hipófisis consta de dos partes; la posterior que almacena hormonas del hipotálamo, y la anterior productora de hormonas que afectan a la glándula tiroidea, corteza suprarrenal, ovarios, testículos y mamas.

La glándula tiroidea productora de hormonas que ayudan a controlar el metabolismo se puede volver nodular con la edad, además el metabolismo disminuye con la edad, comenzando a descender este alrededor de los 20 años.

Las paratiroides son cuatro glándulas pequeñas ubicadas alrededor de la tiroides, afectando la hormona paratiroidea a los niveles de calcio y fosfato. Con la edad los niveles de las hormonas paratiroideas se elevan por lo que pueden favorecer la aparición de osteoporosis.

El páncreas es el productor de la insulina. El nivel de glucosa en ayunas se eleva con la edad un promedio de 6 a 14 mg/dl por cada diez años de vida tras los 50, esto es debido a que las células se vuelven menos sensibles a la insulina.

Las glándulas suprarenales producen la aldosterona y el cortisol. La aldosterona es reguladora del equilibrio de líquidos y electrólitos, mientras que el cortisol es la encargada de la "respuesta al estrés", además de influir en la descomposición de la glucosa, proteínas y la grasa y tener efectos antiinflamatorios y antialérgicos. La secreción de la aldosterona disminuye con la edad lo que puede contribuir a una disminución en la presión arterial e hipotensión ortostática. La secreción del cortisol también disminuye con la edad pero sus niveles en sangre permanecen casi iguales.

Los ovarios y los testículos, además de la función reproductora, también producen hormonas sexuales. En los hombres puede producirse una ligera disminución de la testosterona con la edad, mientras que en las mujeres se dan disminuciones en los niveles de estradiol y otros estrógenos tras la menopausia.



Como resumen podríamos indicar que con la edad algunas hormonas aumentan, otras disminuyen y otras se mantienen estables.

Entre las que suelen disminuir citaremos: aldosterona, calcitonina, hormona del crecimiento y renina. En las mujeres además los niveles de estrógenos y prolactina.

Entre las que permanecen invariables o disminuyen ligeramente tenemos: cortisol, epinefrina, insulina, hormona tiroidea T3 y T4. En los hombres también se encontraría en este grupo la testosterona.

Entre las que se pueden incrementar tenemos: hormona foliculoestimulante, hormona luteinizante, norepinefrina y hormona paratiroidea.

lunes, 2 de marzo de 2015

La adrenalina

La adrenalina es una hormona secretada por las glándulas suprarrenales que estimula el sistema nervioso simpático, produciendo así una respuesta de lucha o huida. Fue descubierta en 1900 por el químico japonés Jokichi Takamine junto con su ayudante, y sintetizada artificialmente en 1904 por Friedrich Stolz y Henry Drysdale Dakin, independientemente.
Los efectos fisiológicos que tiene son, por ejemplo, producir un aumento del ritmo cardíaco y del volumen sistólico, vasoconstricción, aumento del catabolismo del glucógeno en el hígado y de la lipólisis en los adipocitos.

En medicina, se utiliza para:

  • tratar espasmos de las vías aéreas en ataques agudos de asma.
  • aliviar rápidamente reacciones alérgicas.
  • tratamiento de emergencia del shock anafiláctico.
  • paro cardíaco y reanimación cardiopulmonar.
  • tratar reacciones alérgicas que ponen en riesgo la vida (mordeduras o picaduras de insectos, alimentos, medicamentos, etc.).

Los niveles de epinefrina en el plasma de un adulto en reposo, por lo general, son menores de 10 ng/L, pero pueden aumentar 10 veces durante el ejercicio y 50 veces o más durante periodos de estrés. En aquellos que tienen un feocromocitoma, los niveles de adrenalina en el plasma son de entre 1000 y 10000 ng/L, y en pacientes a los que se les administra epinefrina de forma parenteral para el cuidado intensivo de afecciones cardíacas, pueden estar entre 10000 y 100000 ng/L.
Si se produce un exceso de liberación de adrenalina, aumenta el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares y otros problemas cardiovasculares, favorece la obesidad, desánimo, agotamiento, insomnio, falta de concentración y debilidad del sistema inmunológico, entre otros síntomas y enfermedades. Por ello, es necesario controlar los niveles de adrenalina en el cuerpo, cosa que podemos conseguir reduciendo el nivel de estrés en la vida cotidiana, dormir las horas necesarias y seguir una dieta sana y equilibrada.

domingo, 1 de marzo de 2015

La serotonina

La serotonina es un neurotransmisor que interviene en diversos procesos como la regulación del sueño, deseo sexual, apetito, humor e inhibe el enfado, además aumenta la autoestima y el bienestar. Fue aislada por primera vez en 1948 por Maurice M. Rapport, Arda Green e Irvine Page.
Los receptores de la serotonina, 5-HT, están localizados en las membranas de las células nerviosas. Su acción se produce por la captación de la serotonina en la sinapsis. La serotonina se libera de varicosidades a lo largo del axón y de los botones sinápticos terminales, alcanzando así los receptores serotoninérgicos localizados en las dentritas, pericariones y terminaciones presinápticas de neuronas adyacentes. Este proceso se puede inhibir por agentes como el éxtasis, cocaína, anfetaminas, antidepresivos tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.


La cantidad de serotonina es diferente en hombres y mujeres, siendo un 50% mayor su producción en hombres, aumentando así su sensibilidad a los cambios en los niveles sanguíneos. Estos niveles tampoco son constantes a lo largo del día, aumentando al atardecer manteniéndose en este estado hasta el amanecer.
Para la sintetización de serotonina por el organismo es necesario el triptófano y la vitamina B6. Dado que el organismo no produce por si solo triptófano, aminoácido esencial, este se debe de administrar en la dieta aumentando el consumo de pescado, pollo, leche, soja o nueces, o mediante complejo alimenticio.
Su déficit se relaciona directamente con la depresión y esta es la razón de que muchos fármacos antidepresivos se ocupen de regular los niveles de serotonina, como sucede con el más que conocido Prozac.
Entre las causas principales de su déficit, además de la deficiencia de triptófano, podemos citar:

  • Inhibición de la serotonina por consumo de alcohol, cafeína o edulcorantes artificiales como el aspartame.
  • Extrés crónico, ya que el consumo de la misma aumenta para que el cerebro pueda mantenernos tranquilos y centrados en estas situaciones.
  • La falta de luz solar, ya que la serotonina se estimula con la luz solar, pudiendo desencadenar un trastorno afectivo estacional.