Catecolaminas
y Tirosina, una buena combinación
Las catecolaminas o
aminohormonas son neurotransmisores que se vierten al torrente
sanguíneo. Dentro de este grupo encontramos: la adrenalina, la
noradrenalina y la dopamina, las cuales son sintetizadas a partir del
aminoácido tirosina.
Su estructura esta compuesta
por un grupo catecol y un grupo amino.
Las catecolaminas se producen
en las glandulas suprarrenales o bien en las terminaciones nerviosas,
gracias al aminoácido “Tirosina” que es la fuente de energía
para las neuronas catecolaminérgicas.
La tirosina es un
aminoácido que se encuentra en alimentos ricos en proteínas, como
carne, pescado, huevos, pollo....
Una vez comprendida la
estructura de las catecolaminas, vamos a aclarar porque son tan
importantes para las personas y cómo influyen en su estado de ánimo
y en la vida en general.
La tirosina tiene un efecto
antiestrés, antidepresivo y revitalizante. También aumenta la
sensación de bienestar, puesto que es un componente de las
encefalinas, de efecto similar al de las endorfinas.
Si esto lo trasladamos a la
vida diaria nos ayuda a que tengamos los niveles de catecolaminas
correctos o más bien altos y así poder estar activos, con
vitalidad, descansados evitando la apatía, las depresiones y la
fatiga continua, produciendo una auto-estimulación del organismo.
¿Cómo
podemos controlar nuestros niveles de catecolaminas?
La respuesta es muy sencilla y
esta al alcance de todos, sin necesidad de recurrir a un experto.
Vasta con añadir o aumentar la cantidad de algunas sustancias o
alimentos que de normal están incluidos en nuestra dieta como por
ejemplo, café, chocolate, azúcar, tabaco, alcohol...
En el caso de las personas
adictas a las drogas, en cantidades mucho mayores a las que
necesitaríamos el resto, también se incluirían, la cocaína, la
marihuana, las anfetaminas.... que les causarían el mismo efecto.
En el caso de que esto no
fuese suficiente, administrando de forma externa el aminoácido
“L-tirosina”, sería suficiente para poder alcanzar el nivel
suficiente de catecolaminas.
¿Cúales
son las causas por las que bajan los niveles de catecolaminas?
Además de la predisposición
genética, existen otras causas como las siguientes:
Estrés
El estrés excesivo puede
hacer que tus niveles de catecolaminas, después de mantenerse altos
durante mucho tiempo, se agoten y caigan. Las catecolaminas
necesarias para combatir el estrés se producen en las glándulas
adrenales, las cuales pueden acabar agotándose tras producirlas en
exceso.
Deficiencias alimenticias
Si no tomas suficientes
proteínas, tu cuerpo no podrá fabricar las catecolaminas que
necesita. Las dietas altas en carbohidratos y dulces producen una
mayor liberación de insulina que, a su vez, saca los aminoácidos de
tu sangre para llevarlos a tus músculos, por lo que llegan menos a
tu cerebro. Debes hacer una alimentación rica en proteínas de
origen animal. Las proteínas de origen vegetal tienen cantidades
mucho más bajas de tirosina, y la soja, que a menudo consumen los
vegetarianos, tiende a inhibir la conversión de tirosina en
catecolaminas.
Disfunción de la glándula
tiroides
La tiroides regula la acción
metabólica de cada célula de tu cuerpo, por lo que las hormonas que
la forman son importantes para la absorción de aminoácidos en tu
aparato digestivo. En el cerebro, estas hormonas dirigen la
conversión de tirosina en catecolaminas. La falta de estas hormonas
produce apatía física, emocional y mental y a menudo ganancia de
peso, manos y pies fríos, fatiga y depresión.
Esta claro que las
Catecolaminas son muy importantes para las personas, pero como todo,
cuando los niveles son adecuados sus funciones pueden fallar y
producir disfunciones o alteraciones en las funciones motrices de la
persona.
Las consecuencias que se
conocen debido al mal funcionamiento de estas son graves. Por ejemplo
en el caso de las disfunciones en las vías catecolaminérgicas son
trastornos bipolares y esquizofrenia, mientras que en las motrices,
la dopamina está implicada en la enfermedad del Parkinson.



